En abril del corriente año, la fundación IWO solicitó la enmienda de la voz yidis incluida en el Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD) para designar la lengua popular y literaria de los judíos ashkenazíes.
Sostuvo la entidad que esa extraña voz “está lejos de reproducir la pronunciación de la palabra original, o sea, cómo designan dicha lengua sus hablantes y la sociedad en general”. Y que “el equívoco tal vez deriva de haber surgido en un ámbito con escasa presencia del ídish en su historia y en su presente, como es el caso de España”.
El equívoco se originó en el hecho de que en la elaboración del citado Diccionario, la Academia se inclinó por adaptar gráficamente al español la voz inglesa yiddish, tomada, a su vez del adjetivo alemán jüdisch (‘judío’)”. Sin embargo —dice la presentación—, lo correcto hubiera sido adoptar la voz original sin interferencias de terceras lenguas. Es decir, reproducir la pronunciación de la palabra original, no inglesa ni alemana, sino propiamente ídish”.
Si un reparo académico al elaborar el citado diccionario consistió en que la terminación “sh” no se corresponde con la forma del español, el escrito recuerda que “los nombres de otros idiomas, como náhuatl (de la comunidad nahua de México) o afrikáans (de la República Sudafricana) fueron incorporados en el Diccionario académicotal cual las pronuncian sus hablantes, aunque (con sus terminaciones “tl” y “ns”) no respondan plenamente a las normas fonológicas del castellano”. Por lo cual “no es comprensible por qué, en el caso de ídish, no se aplica dicha metodología”.
En síntesis: la presentación cuestiona la opción de españolizar las versiones alemana e inglesa de la palabra, en lugar de realizar la traducción directa desde el ídish, o sea, sin interferencia de terceras lenguas. “Ídish en ídish es ídish, y no yidis”, podría resumir el planteo realizado.
Cabe señalar que si bien la resolución final del tema corresponde a las veintidós Academias de la lengua española —que ahora elaboran colectivamente los diccionarios—, la Real Academia Española sigue siendo la institución- madre del idioma castellano en cuanto a su normativa.
Sin embargo, la presentación hace hincapié en que “se trata de un tema que atañe particularmente a la Academia argentina, pues en nuestro país reside la comunidad hablante de ídish más numerosa del mundo hispanohablante, y donde, por ende, se acumuló el mayor caudal de registros sobre su nombre y uso.
La carta fue acompañada con numerosas citas literarias, periodísticas y editoriales (así como de los principales motores de búsqueda de la Web, como Google, Yahoo!, Altavista, YouTube, Terra o Wikipedia) que testimonian el uso masivo y generalizado de la palabra ídish (idish oidisch) a lo largo del siglo XX. “Sin excepción, en ningún ámbito del español jamás se empleó la voz yidis, y muy difícilmente se haga en el futuro”, subraya la Fundación.
Cabe recordar que en marzo del año 2006, el académico Dr. José Luis Moure había formalizado un primer pedido en tal sentido, varios de cuyos sólidos argumentos nuestra entidad recogió en su presentación.
La presentación fue suscripta por el doctor Saúl Drajer, Presidente; el profesor Abraham Lichtenbaum, Director General; la profesora Esther Szwarc, Directora Académica; y el periodista Jaime Marominsky, consultor lingüístico y promotor de la iniciativa. En el mes de abril, los dos últimos habían entregado la propuesta de enmienda y una carpeta con los antecedentes del caso, a la doctora Alicia María Zorrilla, Secretaria General de la AAL, que los recibió amablemente.
UNA RESPUESTA ALENTADORA
La Academia Argentina de Letras transmitió el reclamo a la Real Academia Española, y en un plazo relativamente breve (tratándose de corporaciones académicas), el Instituto de Lexicografía sito en Madrid remitió a la AAL dos comunicaciones que alientan la posibilidad de una resolución favorable a la solicitud.
En una de las comunicaciones se dice que “En relación con esta voz [yidis] el Instituto de Lexicografía y el equipo de redacción del Diccionario Panhispánico de Dudas están examinando con sumo cuidado este problema”. La otra informa que “La Real Academia Española está preparando la 23ª. edición del Diccionario de la lengua, en cuyo texto es su intención que aparezca el término ídish y sus variantes formales". Así, por primera vez la palabra que designa el idioma de los judíos asquenazíes figurará en el Diccionario oficial del español (DRAE), cuya edición inaugural data de mediados del siglo XVIII.
A través de una carta, el Consejo Directivo de la Fundación IWO agradeció a la Academia Argentina de Letras —en especial a la doctora Alicia M. Zorrilla y al doctor Pedro L. Barcia, su Presidente— por la diligencia aplicada en esta tramitación.

1 comentario:
Un dialecto, en lingüística, es la variante de una lengua. Por ejemplo, la lengua española o castellana tiene un dialecto mexicano, otro peninsular. otro rioplatense y demás. Decir que el yidis es un dialecto del altoalemán no implica un juicio de valor, sino solo la constatación de que es una variante del altoalemán.
Ahora, dado que este dialecto no se escribe con el alfabeto latino, sino con el hebreo, la exigencia purista tendría que ser que se escribiera con caracteres hebreo, ya que no hay manera correcta de escribirlo en caracteres latinos: Su trasliteración, entonces, depende de la lengua de que se trate: "yidis", en español; "yiddish" en inglés; "jiddisch", en alemán estándar, y así..
Otra opción es tratar de escribirlo en el alfabeto fonético internacional: ˈjɪdɪʃ.
Publicar un comentario